Monodiálogo

Hay dias, en los que antes de darme cuenta, ya me encuentro vagando, dejado al pensamiento.
En esos momentos me refugio, sin quererlo, en una pequeña playa, una cala, cuyas aguas siempre son claras y cristalinas. Aunque no siempre el cielo está azul....

La última vez que estuve allí me sumergí en el agua, encontrando en lo profundo un viejo "amigo".
Yo estaba buceando uno de esos días en que las burbujas de aire, salían de mi pecho con desgana. Tanta, que descendian hasta el fondo, en lugar de elevarse hacia la superficie buscando el orgasmo total de la pertenencia al todo.
Mi "amigo", vino a mi encuentro, como él hace siempre, con gran ímpetu y un poco impulsivamente....


- ¿A ver, que te pasa ahora? (me dijo...)
- ¿A mí?, nada  (...contesté)
- Ya, llevas todo el día buceando por aquí con desgana, con la mirada perdida... donde estás hombre!?
- ¿Que donde estoy?
- ¡Si!, en qué piensas tío?!
- Mira, como te lo explico. Sencillamente, no todos los días son iguales, supongo. No tengo por qué estar bién hoy igual que estuve ayer ¿No te parece?...

mi "amigo" se quedó mirándome fijamente un buen rato, sonrriente, como siempre. Despues prosiguió diciendo:


- Llevas razón. Las emociones humanas son como un columpio oscilante, todo el día arriba, abajo, arriba, abajo, arriba, abajo, arriba, abajo, arriba...
- ...Para ya hombre...no empieces...
- Abajo, arriba, abajo....
- Pero, de que vas?
- Arriba, abajo, arriba...
- ¡¡Para chaval!! 

En ese punto de la conversación estábamos ya tan cerca el uno del otro, que nuestros ojos distanciaban entre sí escasos centímetros, y nuestras frentes se situaban en contacto la una con la otra. Yo, ya me imaginaba por donde iba a salir, no tardó mucho en sacar el tema, me dijo:

- Vale, yo puedo parar de decirlo, pero... ¿puedes tu parar de sentirlo?
 
- Ya estamos con lo de siempre, con tus movidas místicas. A ver, de que me vas a hablar ahora, ¿del Zen? ¿del maestro Jiddu Krishnamurti?, ¿sobre la interdependencia y la vacuidad?
- Bueno, tu puedes decir que son mis movidas místicas, paranoyas, o mentiras, pero a mí, me sirven de algo.
- ¡Pues a mí no! ¿vale?
- Claro, porque no te las crees, sin embargo, sí crees en otras que te hacen más daño. Precisamente en esas cosas en las que piensas, y de las que eres un completo adicto, es donde se encuentra la fuente de tu sufrimiento.
- ¡¡Venga ya!! sigues con lo mismo. ¿Acaso tu no sufres? ¿Eh? Cuando te has equivocado, cuando te rechazan, cuando rechazas, o cuando dices SI y sin embargo quieres decir NO. Esas recetas que tienes, para evitar el sufrimiento, no son más que placebos. ¿Buda? probablemente no era más que un farsante, el sufrimiento existe y lo único que podemos hacer es intentar lidiar con el. No podemos aspirar a la felicidad eterna, pues sin sufrimiento la felicidad no tiene sentido. ¿Y que significa eso?, que el individuo está condenado a equivocarse, con mayor o menor frecuencia, pero siempre termina cagandola. Te enteras, ¿no?
- JA!!!!
- Te ries?
- JAJA, JAJAJAJAJA!!!!!!
- Estás totalmente loco amigo.
- Si!! y tu tambien lo estás, no te das cuenta? Llevas ya un buen rato... ¡hablando solo! ¡Como te pasa siempre hermano....!!! ¡¡¡¡JAJAJAJAJA!!!! AAaayyy... Nos vemos... Galán! JAJAJAJA!!!!

Y me dejó allí, solo, como siempre hace, para ese momento, yo ya estaba suspendido en el agua, flotando. Respirando con tranquilidad y pausadamente. Para ese momento, el día ya estaba bastante más despejado que cuando me sumergí en el agua, buscando la oscuridad. Mi calita tiene una roca justo en el centro de la playa.
Fuí hacia ella y me senté encima como siempre me gusta hacer.
A esperar, quizas, una nueva visita......

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