Y yo te hablo y te hablo, te explico y te de-sex-plico. Utilizo la retórica a través de este cordón de cobre que nos mantiene unidos electromagnéticoverbalmente a 100 kilómetros de distancia, poco más o menos. Y te digo que, mi amor, si no estoy contigo es porque el continuo divagar y subir y bajar por las laderas de la existencia en este trozo de roca redonda en el centro del universo, me lleva por senderos ajenos pero agradables. Y que si me mancho en ellos los zapatos, desde lo más bajo en la suela, hasta lo más altito altito en pleno tobillo, tengo que, para acudir a tu encuentro, volvérmelos a limpiar, para estar así reluciente reluciente para ti. Porque yo te quiero mi amor, ¡te quiero, más que al mundo entero! Acaso crees que no quiero verte que no tengo ganas de envolverte en mis brazos, y con ganas de en tí meterme y disfrutar de tu organo sexuado. Que placer, que delicia, ¡que rico! ¡que sabiduría suprema escondida entre tus piernas! ...