De vuelta hacia adelante
Y yo te hablo y te hablo, te explico y te de-sex-plico.
Utilizo la retórica a través de este cordón de cobre que nos mantiene unidos electromagnéticoverbalmente a 100 kilómetros de distancia, poco más o menos.
Y te digo que, mi amor, si no estoy contigo es porque el continuo divagar y subir y bajar por las laderas de la existencia en este trozo de roca redonda en el centro del universo, me lleva por senderos ajenos pero agradables. Y que si me mancho en ellos los zapatos, desde lo más bajo en la suela, hasta lo más altito altito en pleno tobillo, tengo que, para acudir a tu encuentro, volvérmelos a limpiar, para estar así reluciente reluciente para ti.
Porque yo te quiero mi amor, ¡te quiero, más que al mundo entero!
Acaso crees que no quiero verte que no tengo ganas de envolverte en mis brazos, y con ganas de en tí meterme y disfrutar de tu organo sexuado. Que placer, que delicia, ¡que rico! ¡que sabiduría suprema escondida entre tus piernas!
y tu me explicas y me hablas y me hablas y me hablas
y me envuelves en palabras dulces como mieles serranas
y me cuentas lo que te da la gana
y me dices que como no voy, se te olvida que me quieres....
¡se te olvida que me quieres! digo yo algo indignado,
aunque ya nada pasmado
solo cierto calorcillo que asciende por la
espalda
se te olvida que me quieres, pero como mi amor, si a tan solo dos lunas de distancia, desde antes de ayer hasta el ahora me hiciste el amor y me estuviste dando todo!
Bueno, bueno, bueno
dices ajetreada
amor, vida mía, se me olvida que te quiero pero, te tengo bien en cuenta......
Y luego vas y me miras así, de aquella manera
que sabes que no puedo aguantar
si me pones esos ojitos que me dan flojera,
y bajas tu mano hacia abajo y me empiezo a desplomar
y de ahí en adelante ya sabes tú
vuelta a empezar
Utilizo la retórica a través de este cordón de cobre que nos mantiene unidos electromagnéticoverbalmente a 100 kilómetros de distancia, poco más o menos.
Y te digo que, mi amor, si no estoy contigo es porque el continuo divagar y subir y bajar por las laderas de la existencia en este trozo de roca redonda en el centro del universo, me lleva por senderos ajenos pero agradables. Y que si me mancho en ellos los zapatos, desde lo más bajo en la suela, hasta lo más altito altito en pleno tobillo, tengo que, para acudir a tu encuentro, volvérmelos a limpiar, para estar así reluciente reluciente para ti.
Porque yo te quiero mi amor, ¡te quiero, más que al mundo entero!
Acaso crees que no quiero verte que no tengo ganas de envolverte en mis brazos, y con ganas de en tí meterme y disfrutar de tu organo sexuado. Que placer, que delicia, ¡que rico! ¡que sabiduría suprema escondida entre tus piernas!
y tu me explicas y me hablas y me hablas y me hablas
y me envuelves en palabras dulces como mieles serranas
y me cuentas lo que te da la gana
y me dices que como no voy, se te olvida que me quieres....
¡se te olvida que me quieres! digo yo algo indignado,
aunque ya nada pasmado
solo cierto calorcillo que asciende por la
espalda
se te olvida que me quieres, pero como mi amor, si a tan solo dos lunas de distancia, desde antes de ayer hasta el ahora me hiciste el amor y me estuviste dando todo!
Bueno, bueno, bueno
dices ajetreada
amor, vida mía, se me olvida que te quiero pero, te tengo bien en cuenta......
Y luego vas y me miras así, de aquella manera
que sabes que no puedo aguantar
si me pones esos ojitos que me dan flojera,
y bajas tu mano hacia abajo y me empiezo a desplomar
y de ahí en adelante ya sabes tú
vuelta a empezar
Comentarios
Publicar un comentario